Carta abierta a la organización

Carta abierta

El agente Z, harto de ser infravalorado por los responsables de la agencia, declara:

  1. Qué de ninguna manera volveré al desierto en misión especial a no ser que me asignen un vehículo a motor. Un botijo y una gorra de visera no son suficientes herramientas para ningún agente secreto.
  2. Qué no aceptaré más esa deducción que vienen haciendo de mi nómina en concepto de "Fondo para los huérfanos de la I Guerra Púnica", aunque sólo suponga un 27% de mi salario total.
  3. Qué el próximo verano, a limpiar la piscina del chalét del director va a ir su tía.
  4. Qué, o arreglan el ascensor, o trasladan mi despacho del 9º piso al sótano.
  5. Qué, hablando de mi despacho, no ejercerá nunca más como guardería para los niños del resto de empleados.
  6. Qué el gato del conserje ha tomado mi maletín como zona de aseo personal y me estoy cansando ya.
  7. Qué en 30 años de servicio no se han dignado a ascenderme de categoría. En mi carnet sigue apareciendo "Agente de clase puaj".
  8. Qué estando en pleno uso de mis facultades mentales y físicas (bueno, menos este estreñimiento que me está matando) y visto el cúmulo de vejaciones a que he sido sometido en estos años, he vendido todos los secretos que obraban en mi poder al enemigo. Lástima que estos secretos se limitaran a saber donde está la llave del baño privado del jefe...

Y que nadie se atreva a llamarme traidor, que ya he podido ahorrar lo suficiente para comprar munición para mi pistola Mauser de 1898, y puedo liar una escabechina. He dicho.

12.01.2008. 10:09