Elitismo despreciable

Matías Refinádez

El Club Social Ricachón, paradigma del refinamiento y el buen gusto, no ha tenido más remedio que confirmar que el rumor de que se había producido la primera expulsión de un socio en sus casi doscientos años de historia era cierto. Los antiguos colegas de Matías Refinádez, nombre del interfecto, no aguantaban sus impertinencias más. La última gota que colmó el vaso fue durante una partida de póker en la que no aceptó como pago un billete de quinientos euros hasta que el presidente del Banco Central Europeo en persona lo firmase delante de él. "No saben ustedes con quién están tratando", se le escuchó decir cuando sus compañeros de partida le arrastraban hasta la salida.

03.02.2008. 12:23