Sauna infame

Tortura salvaje

Sirva esta nota como recordatorio para todo el mundo: en nuestra agencia está prohibida la tortura en cualquier circunstancia o situación. Así que el energúmeno que dejó anoche a la prisionera Ilsa Grossen dentro de la sauna individual de mi despacho será severamente sancionado cuando descubra su identidad. Al animal en cuestión no le bastó usar el aparato con el programa de máxima temperatura; además introdujo a las doce pirañas de mi acuario cuando la mujer llenó de sudor el receptáculo. ¡Bárbaros!


          Lelo J. Raminikov.
          Jefazo Supremo.

15.03.2008. 12:53