Las mil y una vidas de Z

Nuestro espía favorito es visitado en la prisión por el cura poco antes de ser ejecutado.

- Arrepiéntete, hijo mío -le dice-. Es el momento de rogar a Dios por haberte dedicado a un oficio tan malo.

- No era tan malo, señor cura. Lo que pasa es que no me dejaban nunca trabajar a gusto.

21.12.2007. 13:57